Tech es tu entrada para los partidos de fútbol, los recitales de danza y un legado para tus hijos.
Ahora que se acerca el Día de la Madre, me pongo a pensar en lo que realmente estamos construyendo en nuestras empresas de organización de eventos. Aunque no soy madre, soy hija, hermana, tía y nieta, y me cuesta conciliar las exigencias de la familia con las del trabajo. Y sé que las empresas de organización de eventos no se tratan solo de celebraciones bonitas o de trimestres rentables, sino de crear algo que nuestros hijos quizá quieran heredar algún día.
Los profesionales del sector que veo manejar con gran destreza los altibajos de la vida como padres y como empresarios no consideran la tecnología como un gasto, sino como una inversión en presencia. Han creado sistemas que no les obligan a estar físicamente presentes en cada tarea. Pueden consultar los recuentos de inventario desde las gradas durante una competencia de atletismo. Pueden aprobar un presupuesto mientras preparan la cena para sus hijos adolescentes.
La tecnología adecuada no solo tiene que ver con la eficiencia, sino con lograr una fluidez que permita compaginar a la perfección la vida laboral y la familiar. ¿Puedes responder a las consultas de los clientes desde tu teléfono mientras estás en el recital de baile de tu hija? ¿Puedes ultimar ese contrato mientras esperas a que termine el entrenamiento de baloncesto de tu hijo?
No se trata de “tenerlo todo” ni de “alcanzar el equilibrio perfecto”. Eso son puros mitos. Se trata de poder estar presente en tu papel de padre o madre cuando sea necesario, y de centrarte fácilmente en tu papel de empresario cuando sea lo que se te pida. Y se trata de tomar decisiones conscientes sobre en qué inviertes tu tiempo.
Cuando los niños ven a sus padres trabajando sin descanso, perdiéndose momentos importantes y sumidos en el caos operativo, es comprensible que piensen: “No quiero esa vida para mí”. Tu negocio se convierte en algo que asocian con tu ausencia, no con tu legado.
Este Día de las Madres, te reto a que evalúes tus herramientas tecnológicas para ver en qué medida te ayudan a cumplir tu misión como madre, cuidadora, tía, miembro de la familia (o cualquier otro papel que desempeñes). y como empresario. No te preguntes solo “¿Cuánto me cuesta esta tecnología?”, sino “¿Me permitirá esto pasar más tiempo con mi familia y, al mismo tiempo, construir algo de lo que mis hijos puedan sentirse orgullosos algún día y quieran continuar?”.”
Al fin y al cabo, tu negocio de organización de eventos no es un simple pasatiempo. Es una oportunidad para generar riqueza generacional y dejar un legado que tus hijos querrán heredar.
Nos vemos el próximo lunes,
Mallory Mullen
Goodshuffle

